Reflexionando sobre el tema a partir de la fotografia de un gato y los comentarios del blog de Missdelirio he llegado a la conclusión de que es imposible perder el tiempo, o que el tiempo se nos escape, porque el tiempo nunca nos ha pertenecido, ni nos pertenecerá, sólo podemos teorizarlo y quizás simplemente ser conscientes del momento, percebir, disfrutar tal vez el pasajero, imperceptible instante actual, esa décima de segundo congelada, en un encuadre casi mágico, en el que lanzo la alargada flecha desde mi arco Zen y abarco mi propio yo y la realidad ralentizada que me envuelve.
