
Gracias Amor,
por liberarme del ponzoñoso Hades:
Limpiaste con dulzura extrema mis alas ennegrecidas por la influencia maligna de la bruja Medea...
Recuperaste con delicados cuidados el color níveo de las plumas de mi pecho...
tus palabras manaron sonrientes entre tus rojísimos labios alados...
y me enseñaste a volar...