
No es por nada, yo soy abstemio, pero los que en 1919 bebían de manera insalubre, no creo que dejaran de castigar su hígado a cambio del dudoso placer de poder besar los labios de estas "bellas" y "delicadas" damas, pioneras en querer decidir el destino de los hombres desde el poder de la unión y de la coacción emocional.
Quizás la estratagema chantagista femenina radical hubiese funcionado prometiendo 1 beso por cada copa.
Zapatero naturalmente las habría fichado para su plantilla paritaria.