
Ayer jugué mi primer partido "oficioso" después de muchos, muchos años. Un grupo de cuarentones, alquilamos una pista de futbol sala y los 12 niños que casi todos los presentes llevabamos dentro, saltaron a la cancha, chutaron, hicieron pases en profundidad, paradas espectaculares, choques descontrolados...
Hasta que el cuerpo del adulto pidió su turno y empezó a resoplar, a congestionarse, el pulso acelerado fué recordando a cada uno de nosotros que ya no eramos unos niños, que el tiempo pasa factura y no sólamente los kilos...
Irónicamente eran los jugadores los que en la segunda parte del partido solicitaban encarecidamente el cambio, para recuperar fuelle y descansar de lo que por las caras enrojecidas y sudorosas era totalmente evidente: ya no somos unos críos.
En el vestuario, ese momento sublime, que rememora aquellos gloriosos momentos vividos desde tiempos inmemoriales en el descanso de los guerreros, uno de nosotros comentó, con sutíl y poética ironía lo siguiente:
"La vida es como un disco de vinilo, y en nuestros discos ya está sonando la cara B"
Esperemos que la cara B del equipo de cuarentones... contenga canciones de calidad y sobre todo en cantidad...
Toni Lázaro